En alto, rodeada de montañas, huerta y río. Estancias abiertas y conectadas, también entre interior y exterior, para que la casa respire junto al paisaje.
Aquí el paisaje entra en la casa.
Se escuchan las campanas de la iglesia, el canto del gallo, se ve el movimiento del río y huele a huerta de limones.
La naturaleza y la brisa son los protagonistas.
BAJAR EL RITMO
Una casa para bajar el ritmo.
Aquí el tiempo se estira: mañanas tranquilas, siestas largas y noches limpias de ruido.
El agua suena despacio y el valle se mira sin prisa.
DETALLES
Belleza honesta. Diseño sereno.
Dentro, cada detalle ha sido escogido con intención: la luz, los materiales, el descanso, el primer café y esos pequeños gestos que hacen que una casa se recuerde.
HISTORIA
La casa conserva memoria.
Mi abuelo y yo cruzábamos juntos el puente colgante. Desde allí la mirábamos a lo lejos y hablábamos de ella con esa complicidad que tienen algunas conversaciones que, sin saberlo entonces, uno termina recordando toda la vida.
Hace más de cuarenta años esta casa ya ocupaba un lugar en mi memoria. Entonces la llamaban la Blancayazul.
OJÓS Y SU HUERTA
La huerta forma parte del carácter del lugar.
Agua, acequias, cítricos y cultivo dibujan un paisaje fértil y vivo. Aquí el limón y el pomelo conviven con la montaña y el río; no como decoración, sino como parte del día a día.
ENLACES DE INTERÉS:
¿Qué hacer? ¿Qué visitar? Encuentralo aquí.
Origen es para ti, para los que brindan por la vida.
Por lo aparentemente banal. Por un buen café, una conversación, el silencio, un vino y una comida compartida.
Deseamos que te seduzca sin proponérselo.
Y que algo de él permanezca contigo cuando te marches.